El niño que se encuentra acogido en un centro, es la persona que por causas ajenas a él, por problemas en su familia y/o sociales, es sacado de su casa argumentando que va a estar mejor y que es por su bien, todo esto ocurre sin su consentimiento.
Los educadores deberíamos trabajar por y para el niño, y todas nuestras actuaciones deben estar dedicadas a mejorar la vida de éste en todos sus aspectos, en el presente y en el futuro, ya que además de trabajar sobre su vida diaria y objetiva se trabajará con él la comprensión de su historia familiar y vital, y el dotarle de recursos personales para hacer frente a sus problemas, saber lo que quiere y no quiere y apoyarle en conseguir aquello que quiere y es bueno para él.
Siempre trabajaremos sin olvidar a su familia, y de igual modo se apoyará a ésta siempre que sus necesidades y objetivos no se contradigan con el interés fundamental del niño, siempre se tendrá especial respeto hacia ésta y no se juzgará, creando de esta manera confianza en nosotros por parte del niño y autoridad moral.
Cuando el niño llega a un hogar hay que realizarle una buena acogida, tener su espacio preparado, preparar a los demás niños de su llegada y trabajar con estos el que se acuerden de su primer día, como se sintieron al separarse de su familia y que acogida tuvieron o les hubiera gustado tener.
A partir de la llegada del niño, nos pondremos en marcha, el educador debe ayudar al niño según su edad a organizar todas las facetas de su vida:
- Revisión médica, donde se realice un chequeo general, que nos indique las actuaciones pertinentes para que el niño tenga una buena salud.
- Nueva escolarización y seguimiento de la misma. El seguimiento ha de hacerse desde dos perspectivas, la de los profesores (cómo va, qué interés tiene, qué refuerzos le hacen falta, qué tal se relaciona…) y desde la propia vivencia del niño, ahondar en ésta (como se siente en la escuela, si le agobia algo, qué tal con los compañeros, si tiene amigos, como le tratan o como trata él…).
- Situación en el hogar, ver cómo está, cómo se integra, darle claves de actuación en la dinámica diaria, crear hábitos de higiene, de estudio, forma de hacer las cosas, responsabilidades que tiene que cumplir, saber pedir ayuda, y crear espacio de interacción entre el niño y el educador.
- Evaluación y seguimiento psicológico; se realiza una exploración inicial y en base a los resultados se seguirán trabajando o no ciertas cuestiones. El educador debe de estar en todo momento informado de que es lo trabajable en este sentido, y reforzar en trabajo psicológico diariamente con pautas dadas desde el departamento de psicología.
- Nunca olvidar que el niño que ha llegado a nuestro hogar, está viviendo una situación traumática, este momento le va a acompañar durante el resto de su vida, son esas situaciones que seguramente marcarán muchas de las actitudes y pensamientos del posterior adulto y que siempre habremos de tener en cuenta si de verdad queremos seguir dedicándonos a esto y no hacer daño a ninguno de estos niños. Se le acaba de separar de sus padres, por muy mal que nos parezca a nosotros cómo han tratado a este niño, nunca dejarán de ser sus padres, para ellos los mejores, aunque sean los más negligentes.
- Aunque esta no es su casa, habremos de intentar en la medida de lo posible, que se encuentre con el mejor clima y se le trate con el mayor de los cariños que podamos ofrecerle, si esto no es posible, deberíamos plantearnos la validez de este sistema de protección. Ellos no tienen ninguna culpa de vivir lo que están viviendo. Su situación y su familia son las que son, nosotros estaremos allí, a su lado, para que no se sientan solos y puedan encontrar una mano a la que cogerse y un hombro en el que apoyarse si lo necesitan. No seremos nunca los protagonistas de este proceso que se va a iniciar, a ellos y a nadie más, les pertenece este papel.
Los educadores deberíamos trabajar por y para el niño, y todas nuestras actuaciones deben estar dedicadas a mejorar la vida de éste en todos sus aspectos, en el presente y en el futuro, ya que además de trabajar sobre su vida diaria y objetiva se trabajará con él la comprensión de su historia familiar y vital, y el dotarle de recursos personales para hacer frente a sus problemas, saber lo que quiere y no quiere y apoyarle en conseguir aquello que quiere y es bueno para él.
Siempre trabajaremos sin olvidar a su familia, y de igual modo se apoyará a ésta siempre que sus necesidades y objetivos no se contradigan con el interés fundamental del niño, siempre se tendrá especial respeto hacia ésta y no se juzgará, creando de esta manera confianza en nosotros por parte del niño y autoridad moral.
Cuando el niño llega a un hogar hay que realizarle una buena acogida, tener su espacio preparado, preparar a los demás niños de su llegada y trabajar con estos el que se acuerden de su primer día, como se sintieron al separarse de su familia y que acogida tuvieron o les hubiera gustado tener.
A partir de la llegada del niño, nos pondremos en marcha, el educador debe ayudar al niño según su edad a organizar todas las facetas de su vida:
- Revisión médica, donde se realice un chequeo general, que nos indique las actuaciones pertinentes para que el niño tenga una buena salud.
- Nueva escolarización y seguimiento de la misma. El seguimiento ha de hacerse desde dos perspectivas, la de los profesores (cómo va, qué interés tiene, qué refuerzos le hacen falta, qué tal se relaciona…) y desde la propia vivencia del niño, ahondar en ésta (como se siente en la escuela, si le agobia algo, qué tal con los compañeros, si tiene amigos, como le tratan o como trata él…).
- Situación en el hogar, ver cómo está, cómo se integra, darle claves de actuación en la dinámica diaria, crear hábitos de higiene, de estudio, forma de hacer las cosas, responsabilidades que tiene que cumplir, saber pedir ayuda, y crear espacio de interacción entre el niño y el educador.
- Evaluación y seguimiento psicológico; se realiza una exploración inicial y en base a los resultados se seguirán trabajando o no ciertas cuestiones. El educador debe de estar en todo momento informado de que es lo trabajable en este sentido, y reforzar en trabajo psicológico diariamente con pautas dadas desde el departamento de psicología.
- Nunca olvidar que el niño que ha llegado a nuestro hogar, está viviendo una situación traumática, este momento le va a acompañar durante el resto de su vida, son esas situaciones que seguramente marcarán muchas de las actitudes y pensamientos del posterior adulto y que siempre habremos de tener en cuenta si de verdad queremos seguir dedicándonos a esto y no hacer daño a ninguno de estos niños. Se le acaba de separar de sus padres, por muy mal que nos parezca a nosotros cómo han tratado a este niño, nunca dejarán de ser sus padres, para ellos los mejores, aunque sean los más negligentes.
- Aunque esta no es su casa, habremos de intentar en la medida de lo posible, que se encuentre con el mejor clima y se le trate con el mayor de los cariños que podamos ofrecerle, si esto no es posible, deberíamos plantearnos la validez de este sistema de protección. Ellos no tienen ninguna culpa de vivir lo que están viviendo. Su situación y su familia son las que son, nosotros estaremos allí, a su lado, para que no se sientan solos y puedan encontrar una mano a la que cogerse y un hombro en el que apoyarse si lo necesitan. No seremos nunca los protagonistas de este proceso que se va a iniciar, a ellos y a nadie más, les pertenece este papel.
Borja, me ha gustado mucho la reflexión sobre los aspectos básicos que te planteas como punto de partida para la intervención como educador en un centro de menores. Pones al menor en el centro de atención para definir bien sus necesidades, y plantear unos objetivos claros.
ResponderEliminarSupongo que te lo planteas como una aclaración de ideas para orientar tu dedicación, y creo que te habrá servido de mucho.
Los medios nos van informando de algunos atentados contra la integridad de los menores, tú replanteas los objetivos del educador para desarrollar dicha integridad, y yo me planteo cómo es posible que acaben sucediendo faltas graves en la consecución de esa integridad
Si partimos de que un profesional en un centro de menores tiene claro que lo que quiere es ayudar; ¿qué es lo que puede estar incidiendo en que hayan sucedido tantos casos de mala atención a menores? cuando seguro que muchos profesionales que por vocación se dedican a ello tienen claro el mismo punto de partida que tú.
Supongo que muchos de los trabajadores y responsables que se ocupen de la intervención en las necesidades de estos chicos, suelen ser conscientes de las fortalezas y deficiencias; posibilidades y limitaciones; tanto de la institución para la que trabajan, del método planteado, como de sus capacidades personales.
Entonces donde veo que se puede estar fallando es que no se tenga en cuenta que el planteamiento de intervención en esas necesidades no es coherente una vez bajado a la realidad concreta de cada centro, cada profesional, cada niño.
¿Cómo podría ser más coherente?, entendiendo que este trabajo es difícil, dado que la población con la que se trabaja pasa por una situación vital muy difícil, y es difícil modificarla.
Si la experiencia de vida del menor que entra en el centro ha sido aversiva (no ha tenido una experiencia cómoda), se supone que la experiencia que tenga en el centro no será fácil (no es un campamento de verano)...
Y esto a su vez implica que los recursos y los métodos empleados para acoger, apoyar, orientar el desarrollo del menor, son vulnerables al mal planteamiento, al desgaste, a la ineficacia y a la mala práctica.
Por tanto creo que la posibilidad de mejora está en el análisis de dificultades.
En concreto que los educadores y los responsables valoren, y se comprometan a afrontar las dificultades del proceso de intervención.
No me refiero ahora a las dificultades psico-sociales con las que viene el niño; sino a las dificultades de la organización: los objetivos mal planteados, las planificaciones mal estructuradas, las estrategias ineficaces, los recursos insuficientes, los profesionales no atendidos, las estrategias o técnicas desadaptativas...
Así que a lo que me refiero, es que comprometerse con la buena orientación organizacional, requiere que cada profesional implicado vaya en todo momento con un sexto sentido para analizar los defectos de manera sistemática (en cada intervención, reunión, acción).
Comprometerse a llevar a cabo un estudio de posibles vías para solucionarlo (desde la reflexión abierta con los compañeros) Aplicarlas, y comprobar su eficacia.
Yo creo que es necesario aceptar el error para conocer sus causas, poder subsanarlo, y poder prevenirlo. Y que esta actitud es una cuestión de planteamiento ético para cualquier profesional implicado:
Ética de la vocación, de la institución, del centro, del equipo, y del profesional concreto.
Debería ser una convicción necesaria para el trabajo y la vida aceptar los errores y aprender con ellos; y en el concreto del trabajo social, comprobar siempre que se está cumpliendo como objetivo la detección, análisis, solución de dificultades.
Perdonar la parrafada abstracta, me he dejado llevar, pero con la excusa he llegado a aclararme ideas.
En primer lugar, agradezco tu punto de vista. Y no es ninguna parrafada, me parece muy interesante tu reflexión.
ResponderEliminarEstaría muy bien que todos los que nos dedicamos a esto, nos parásemos a pensar de vez en cuando qué hacemos aquí y porqué nos dedicamos a esto. Creo que en el fondo, lo que existen son muchas carencias a nivel de instituciones, recursos humanos y también materiales, esto hace que se pierda perspectiva y las verdaderas razones que nos llevaron a inclinar nuestra vida a esta profesión. Porque parto de la base que todo el que se decide por dedicar su vida al trabajo social, elige una opción de vida, es una manera diferente de ver y entender las cosas, con otros ojos, no con la mirada simplista que a veces nos rodea. Pienso que hay que ser conscientes que dedicar nuestra vida profesional a lo social, implica muchas más cosas. Cuando uno elige esta profesión ha de saber que no va a ser igual que otro trabajo, se trabaja con personas, con personas que han dejado atrás en su vida muchas cosas, familias dañadas, experiencias crueles, etc. Como bien dices hay que tener un sexto sentido y un respeto que yo calificaría de extremo.
Muchas veces hablo sobre esto con mi chica, que es educadora social, sale el tema de la implicación, que es lo que raya la profesionalidad y que no. ¿Hay algo de malo en llevarte a unos niños de los que tenemos en la Fundación, de vacaciones en nuestro tiempo libre? Nosotros pensamos que no. Hay mucha gente que piensa lo contrario, ¿por qué? Opinan que no es profesional y yo pienso, ¿es profesional cuando un niño está llorando y te está contando algo que es muy duro para él y el "profesional", no hace más que mirar su reloj, porque se acerca la hora de irse a su casa?, o ¿es profesional esperar para llevar a un niño al médico que está con fiebre y malito, a que llegue tu compañero, que te va a hacer el relevo, porque si le llevas tú, se te va a hacer muy tarde y vete tú a saber a qué hora llegarás a tu casa? Me río yo de la "profesionalidad" de algunos que se hacen llamar "profesionales". Sé que esto que digo, es muy impopular en algunas personas, pero es mi manera de ver las cosas, me siento cómodo con lo que pienso y no creo que me hagan cambiar de opinión.
Bufff, creo que esto no se acabaría nunca, pero está bien de vez en cuando que nos dé por pensar estas cosas y como dices tú, aclarar ideas.
No tengo mucho tiempo con eso de que mañana hay examen, pero quería decir que estoy de acuerdo en que para dedicarte a cualquier cosa hay que tener vocación, especialmente si hay personas por medio a las que tu manera de trabajar y tu implicación les va afectar. Trabajar con personas implica un compromiso que no te impongas sino que surga por sí solo... si yo tengo que arreglar una máquina lo puedo hacer de mejor o peor gana, que la máquina cuando la arregle se va a quedar igual.Pero cuando se trata de vidas,los medios y las maneras son importantes.
ResponderEliminarEs verdad que los errores y los fallos no pueden quedarse como ejemplo de fracaso sino que hay que reconocer que son impulsos para poder aprender y mejorar.
Borja!!se que no te sobra el tiempo, muchas gracias por pararte ha escribir el texto y compartir con nosotros algo tan importante y cierto.
De todos modos, a pesar de todo lo que se pueda filosofar y abstraer la reflexión de este tema, ahora que vuelvo a leerlo creo que realmente lo que no hay que hacer es perder el punto de vista real...
ResponderEliminarLa realidad es que niños cuya necesidad era la protección de su desarrollo como personas, han sufrido una atención dañina...
Y responsabilizar a quien sea necesario directa e indirectamente es posible...
Quizá la responsabilidad indirecta tenemos que asumirla incluso los menos allegados, pues que haya salido a la luz la noticia es una posibilidad de reflexión sobre lo que está pasando...
Un aviso para que todo aquel que aun incida en prácticas erróneas se lo replantee por miedo a que se conozca y se tomen medidas...
y sobre todo como objetivo a evitar, para todo aquel que en un futuro pudiera verse implicado en un caso similar...
Chic@s, integradores sociales en ciernes, buena suerte con vuestras decisiones en vuestro futuro laboral;
y en el presente un caponcete por no responder a este debate.
Hola chicos.
ResponderEliminarMe salgo del tema centros de menores, para dejar un aviso sobre el proyecto de investigación “recuento de personas sin hogar", que vienen desarrollando los servicios sociales del ayuntamiento, junto con otras entidades, desde hace 3 años.
Para el cual se NECESITAN COLABORADORES para la tarde noche del martes 3 de marzo.
Puede venir muy bien como ejemplo de cara al proyecto que cada uno estais preparando para clase, y por mil razones más...como por ejemplo que SIEMPRE FALTAN VOLUNTARIOS...o que se aprende un monton de compartir la experiencia con las personas con las que os cruceis...
Yo he participado otros años, y os puedo asegurar que es un proyecto muy bueno, muy necesario, y muy motivador; tanto para los colaboradores como para las personas sin hogar......animaros:
Estimados amigos/as:
Un año más el Área de Gobierno de Familia y Servicios Sociales a través de la Dirección General de Servicios Sociales y Atención a la Dependencia del Ayuntamiento de Madrid, está preparando un nuevo Recuento de Personas sin Hogar en la ciudad de Madrid. En esta ocasión tendrá lugar el martes 3 de marzo de 2009.
La mayoría de vosotros/as habéis participado en alguno de los tres recuentos anteriores (diciembre de 2006, febrero de 2008 o junio de 2008), incluso, en todos los que se han realizado hasta el momento.
La misma tarde del día 3 nos encontraremos previamente en "La Casa del Reloj", más concretamente en la Sala Terneras situada en Junta Municipal de Distrito de Arganzuela (Pº de la Chopera 6-10. Metro Legazpi, Líneas 3 y 6). De 19:00 a 20:00 horas tendrá lugar la organización de los equipos y la recogida de material. A las 20:00 horas dará comienzo el acto y posteriormente saldrán los equipos a la calle.
Cada recuento es diferente y tiene sus propias características y peculiaridades. Por eso os animamos una vez más a que seáis partícipes de esta experiencia ciudadana, puesto que gracias a vuestro apoyo podemos continuar investigando sobre el fenómeno del sinhogarismo y las Personas sin Hogar.
Podéis rellenar la inscripción on-line en el siguiente enlace:
http://s7.sphinxonline.net/stic-sphinx-13/Voluntarios09/index.htm
O a través de la página web: www.enredpsh.org
Si tenéis algún problema con el enlace podéis contactar con el Equipo Técnico por correo electrónico, por teléfono o viniendo por la central del Samur Social en Carrera San Francisco, número 10. Latina (Línea 5). Recordad que con que rellenéis la inscripción una vez es suficiente.
Muchas gracias por tu colaboración.
Contacto de referencia para la inscripción:
Bárbara Contreras, Azahara Sánchez y Benito Baranda Responsables del trabajo de campo
Dirección: C/ Carrera San Francisco, nº 10
Teléfono: 91-4802010 / 91-4802008
Dirección de correo electrónico: censopsh2009@gmail.com